Sentir la Arcilla...

  La arcilla es uno de los elementos más antiguos de la humanidad, sus cualidades, conocidas por todos, nos permiten desarrollar nuestras obras, con nobleza y autenticidad. 
  Atenta siempre a nuestras huellas y a nuestro más profundo sentir nos une con nuestra esencia y nos transforma en aquello que deseamos ser a medida que vamos identificándonos con nuestros sentimientos y emociones.
  Obras que creamos, soñando ser esa extraña o conocida forma que nos llega desde nuestra conciencia o desde nuestra inconciente necesidad de trascender.
  Ángeles, vasijas, soles, a veces la idea de algún poeta dolorido, la forma transgresora de algún sueño, todo lo imaginable y lo inimaginable es posible plasmar con ella, sólo hace falta animarse, y perder el miedo al ridiculo.
  Y ver ahí en ella, las huellas que dejamos, huellas que en realidad tenemos dentro, sólo hace falta animarnos.
  Cada día la redescubro y la siento como si fuera la primera vez. Viajo con ella como si estuviera de novia con la vida, enamorada de su plasticidad y de su respuesta a cada paso, como si escuchara el grito que nos viene desde dentro...